El culto a la Virgen de la Altagracia se inició temprano el siglo XVI en la isla de Santo Domingo, tanto en la Capital como en la villa de Higuey, celebrándose el 15 de agosto como el día principal de su culto, el que debía efectuarse en Higuey. De acuerdo a las tradiciones, era el lugar donde Dios quería que ella estuviera y no en la ciudad de Santo Domingo como en algunas ocasiones se pretendió.


