
La materia prima de donde necesariamente tuvo que tomar sus referencias la nueva sociedad en formación en la naciente Española, ese barro maleable y dócil, desde donde el criollo iría esculpiendo, perfilando el rostro de su propia cultura y de cuya síntesis surgirían las primeras manifestaciones particulares, inicialmente, proceden, por lógica elemental, de dos fuentes: de las experiencias musicales españolas del momento y época y de los novedosos Areitos aborígenes, antes de la inserción de nuestras particulares africanías. Por ello, aunque sea paradójico, no es ajeno a la verdad ninguno de los dos criterios, ni el de Sánchez de Fuentes que resalta la “influencia aborigen”, ni el del Sr. Carpentier que quiere ver solo “un calco de romance extremeño” en lo que podríamos adivinar serían los atisbos de un Son primitivo.





Entrevista de Faustino Pérez al Profesor Alejandro Paulino Ramos, Bronx, N.Y., 6 de junio del 2007.