
"Tras la caÃda de la dictadura, y especÃficamente a partir de 1965, la historiografÃa progresista ha registrado avances en cuanto a tareas criticas de denuncia de los presupuestos ideológicos de los historiadores conservadores. Ahora bien, hasta el momento en gran medida se ha atendido a rescribir la historia desde una perspectiva global, contando con el arsenal documental utilizado por los anteriores historiadores. Ciertamente se han introducido nuevas temáticas, como la de la historia económica, y se han construido series de estadÃsticas. No obstante, en lo que respecta a dicha series todavÃa no se ha ido más allá de la recopilación de fuentes oficiales, por lo demás no sometidas a operaciones crÃticas.






