Grupos Literarios Durante los Doce Años de Balaguer, 1966-1978

Domingo, 21 de Diciembre de 2008 13:44
Por :Alejandro Paulino Ramos
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Joaquín BalaguerLas agrupaciones culturales y literarias se vincularon a las organizaciones de izquierda y juntos enfrentaron la represión política de la dictadura de Joaquín Balaguer, durante doce largos años.

La Isla surgió a finales de 1966, fruto de la divergencia política y cultural que estremeció el campo revolucionario. Al calor del debate ideológico, cuando el 14 de Junio se dividía entre “transformistas” y “no transformistas”, y en el MPD debatían la “primera” y “segunda posición”, que provocó su división, se produjo la salida de Antonio Lockward y otros de la agrupación El Puño, creando de inmediato La Isla. La división de El Puño, dice Rafael Julián, estuvo relacionada con la discusión sobre el papel de la literatura y el arte en la sociedad dominicana.

El nombre de La Isla surgió, como una idea de Antonio Lockward Artiles, buscando romper el aislamiento dominico-haitiano, pues se entendía que entre los dos pueblos existían identidades en las luchas políticas y en el campo cultural. Andrés L. Mateo dice que el grupo surgió con un manifiesto “cuyo contenido expresa nítidamente una cosmovisión que revisa en términos revolucionarios las instancias de la existencia y el arte”.

Sus integrantes se definieron en el manifiesto, cuatro años después, como “jóvenes intelectuales de extracción popular” que participaban en el desarrollo de eventos culturales en diversas barriadas de la capital y del interior creando algunas obras artísticas de relativo valor cultural y revolucionario y dándole al pueblo el poder creador de los valores culturales, además de oponerse “a la tesis reaccionaria de crear un arte que tenga su razón de ser en sí mismo”.

Entre sus integrantes, “jóvenes entre los 16 y 35 años, con distinguibles dones de actores, escritores, poetas, dramaturgos, ensayistas y otros géneros literarios (véase ¡Ahora No.202, 1967), se encontraban Antonio Lockward Artiles (el líder del grupo), José Ulises Rutinel Domínguez (deportado durante los 12 años de Balaguer), Fernando Sánchez Martínez, Norberto James, Rómulo Medrano Marte, Fausto Pérez (del Rosal), Freddy Castillo, Pedro Caro (no llegó a ser formalmente miembro), Juan González (Macobi), Wilfredo Lozano y Andrés L. Mateo; este ultimo considerado por Rutinel Domínguez, por su propia producción, como el de mayor calidad y sensibilidad poética del grupo.

Sus encuentros se realizaban los sábados en la tarde en el hogar de Lockward, en El Conde casi esquina Santomé, otras veces en el de Rutinel, en la calle Salcedo numero 11, y en el Club Enriquillo, en la calle del mismo nombre.

Lockward define el grupo como el de mayor conciencia sobre los problemas del intelectual en los países atrasados, y planteaba una literatura que obedeciera al “realismo critico”. El grupo publicó, como Colección La Isla: Los poemas de la sangre, de Jorge Lara (seudónimo de Rutinel Domínguez) y Sobre la marcha, de Norberto James, así como Portal del mundo, de Andrés L. Mateo, y Ferrocarril central, de Antonio Lockward.

La agrupación publicaba además Ediciones Futuro, folletos que vendían a los interesados en los temas literarios, cuando visitaban los clubes culturales del país, y era notorio ver sus escritos en la revista ¡Ahora! Y en suplemento dominical de El Nacional. Además formaron en la Universidad el Movimiento Poético Universitario.

El final del grupo llegó cuando una parte de sus integrantes se hicieron profesionales, cambiaron su vocación por un salario, salieron del país o les llegó “el viento frío”;  después  de 24 años, casi todos se han mantenido del lado de la dignidad y apegados a valores revolucionarios y democráticos.

POETAS CONTRA LOS DOCE AÑOS

La firma del Acta  Institucional, puso fin al enfrentamiento armado y a la ocupación militar americana de 1965. Los hombres y  mujeres que combatieron para instaurar un régimen democrático que aniquilara los residuos del trujillísmo, marcharon a sus pueblos y barrios, llevando la esperanza de que todo fuera  una pausa en el combate.

En medio de la guerra fría, la vuelta del neotrujillísmo que encabezaba Joaquín Balaguer en 1966, significó una derrota momentánea de las fuerzas liberales y  una reinstalación de la dictadura sin Trujillo, pero con los mismos actores, sólo que ahora el pueblo, que había saboreado el poder de las armas, no  estaba en condiciones de aceptar pasivamente.

Los Doce Años (1966-1978), fueron de una alta  represión  y de resistencia en todos los frentes; con el interés puesto en la vuelta a la revolución. Los sectores se reorganizaron y definieron sus estrategias, y los poetas no quedaron al margen: se organizaron y influenciados por las ideologías que matizaron la guerra. Así surgieron muy pronto, los grupos literarios y culturales: La Isla, EL Puño, La Antorcha,  La Máscara,  y El Bloque de Jóvenes Escritores; algunos reclamando un espacio en las luchas, otros de claras tendencias conservadoras. Surgieron los talleres literarios Jacques Viau, Cesar Vallejo, Domingo Moreno Jiménes, Sánchez Lamouth, el Movimiento Cultural Universitario, y  en medio de la represión los Clubes Culturales de donde salieron poetas y narradores.

Surgieron y fortalecieron los suplementos culturales del Listín Diario, La Noticia y la revista Ahora; surgió el movimiento Pluralista, la Generación de posguerra evolucionó en busca de nueva definición; bajo su amparo  surgió La Joven Poesía Dominicana. Fueron doce años  de intensas actividades político-culturales,  y de enfrentamientos con la dictadura: los recitales poéticos  y las presentaciones artísticas muchas  veces terminaban bajo  los efectos de los gases lacrimógenos y de los disparos indiscriminados.

Poetas y escritores iban a la cárcel por el simple hecho de haber aparecido  al momento de un allanamiento un libro de Marx, Lenin o de Platón en sus libreros. Ana Celia Lantigua, miembro del Movimiento Cultural Universitario pasó largos meses prisionera en La Victoria, y un joven panadero de la barriada de Los Minas, Daniel Cabrera  (El Lego), que  había escrito un poema en el homenaje a Jacques Viau, hecho  prisionero y  fusilado en una de las  paredes del Cementerio de ese popular sector.
    
René del Risco, uno de los  más importantes poetas  de nuestro país, no resistió el sabor de la parcial derrota y terminó con su vida en un “accidente” de transito en el Malecón de la capital. Otros se fueron acomodando a la nueva situación, se dedicaron  a la publicidad, aunque siguieron escribiendo poemas y  la revolución y “la lucha  de clases” fue quedando en el olvido;  se cambió el sentido ideológico en la poesía, algunos se hicieron metafísicos, otros evangélicos, y los más, marcados por  el viento frío del que nos habló René, se convirtieron en alcohólicos y contertulios de cafeterías y discotecas; pero todos, o casi todos mantuvieron como norte, públicamente o en secreto, un rechazo permanente  contra la dictadura y  su principal ejecutor: Joaquín Balaguer. No es raro, entonces, que al lado de este prolifero escritor, rara vez aparezca un poeta de la generación del sesenta, pues tuvieron que enfrentarse  con el neotrujillísmo que por largos años representó el anciano caudillo.                                                                  

LA ANTORCHA: LA JOVEN POESIA  DOMINICANA

La antorcha surgió como grupo poético-cultural bajo la influencia de El Puño y la Isla, en el ultimó cuatrimestre de 1967 y se convirtió a partir de 1970 en el núcleo principal de lo que temprano se llamó La Joven Poesía Dominicana, cuyos integrantes formaron parte de la Generación del Setenta.

En la revista Ahora (25 de septiembre de 1967), apareció un trabajo titulado los Grupos Juveniles Culturales, reclamando a su favor la ayuda de la sociedad dominicana “Esta ayuda se puede y debe prestar en cualquier momento y de cualquier manera, aunque solo sea asistiendo a los actos culturales que presentan esos grupos, o haciendo oír nuestras voces para que se les reconozcan como entidades progresistas y necesarias, y se les ubique en el sitial merecido. Hace poco hizo su aparición en esta capital el grupo cultural La Antorcha, cuando algunos de sus miembros participaron en un concurso literario y cuando presentaron un drama teatral en un colegio católico…”

La agrupación se formó, de acuerdo a Enrique Eusebio, para preservarse del aislamiento cultural, aunque su unión nunca pasó de ser una “Juntura”, pues no hubo una organización coherente, ni una base programática que asegurara su permanencia. Eran, todos los grupos de entonces, acantonamientos ideológicos cerrados.

El líder de la agrupación La Antorcha y que luego formó La Joven Poesía, lo fue el poeta y trabajador cultural Mateo Morrison (véase Tony Raful, Lo Social en la Poesía Dominicana). Entre los integrantes de la agrupación se encontraban además Soledad Álvarez, Rafael Abreu Mejía, Alexis Gómez Rosa, Enrique Eusebio y José Molinasa. En ellos se dejó sentir el espíritu revolucionario y “La Solidaridad antiimperialista” de aquellos tiempos: del 14 al 21 de Junio de 1969, junto a El Puño y la Isla, organizaron una semana de solidaridad con el pueblo haitiano.

Además, a finales de 1971 los integrantes de los referidos grupos celebraron, en el paraninfo de Ciencias Médicas de la UASD, un foro poético en el que participaron Andrés L. Mateo, Domingo de Los Santos, Enrique Eusebio, Alexis Gómez, Luis Manuel Ledesma, Norberto James. René del Risco y Rafael Abreu Mejía.

El grupo La Antorcha se reunía para estudiar, leer poemas y discutir sus escritos en las casas de sus integrantes, especialmente en el hogar de Morrison en la barriada conocida como Cruz de Mendoza, aunque recuerdo las reuniones que celebraban en el sector La Milagrosa, en Los Minas, en la residencia de Única, una esbelta mulata revolucionaria que apoyaba las actividades culturales de aquellos días.

Enrique Eusebio, tratando de definir lo que fue el grupo (en encuesta hecha por Diógenes Céspedes para la revista Bloque), dijo que en La Antorcha “nos limitamos a ser un grupo de amigos que hacíamos actividades en común: como lecturas de poemas, recitales, conferencias, etc... y  apenas, dimos a la luz un solo número de la revista Destellos.

La Antorcha, al igual que sus predecesores La Mascara, el Puño y la Isla desapareció a finales de 1972, dando paso a la formación de la agrupación Bloque de Jóvenes Escritores Dominicanos (véase a Enrique Eusebio, Auditórium no. 37, de 1973) y al movimiento de transición que marcó la literatura de entonces: La Joven Poesía Dominicana.