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Desiderio Arias frente a Trujillo: Revueltas y caudillismo

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El caudillismo representa uno de los fenómenos políticos de mayor arraigo en Latinoamérica. su emergencia se haya vinculada al imperativo de llenar el vacío generado tras la quiebra del dominio colonial español por efecto de las guerras de independencia, las cuales trastocaron el orden colonial y destruyeron sus principales instituciones. los caudillos defendieron los intereses económicos regionales y desarrollaron una lucha por el poder patrimonial para así atraer su «clientela», a la que prometían cargos públicos y otras prebendas una vez alcanzado el éxito. La tierra constituía el bien más preciado, por lo que la supremacía del caudillo venía dada por el control de los recursos locales así como por su fortaleza, su destreza militar, las habilidades personales, el carisma, la amistad, las relaciones familiares y por su capacidad para manipular a los seguidores. la simbiosis patrón-cliente constituía uno de los principales cimientos del caudillismo.

Este vínculo entre ambos era mutuamente deseado por las partes, tanto por la protección y beneficios marginales que generaba para el subordinado, como por el apoyo que recibía el que dominaba la relación, sobre todo en términos de adherentes (guerrilleros) y, en algunos casos, mediante la captación de votos para incrementar su poder regional. (Julio Cross Beras, Sociedad y desarrollo en República Dominicana, 1844-1899, Santo Domingo, 1985, p. 24.). Por esta razón, el clientelismo, entendido como una relación asimétrica y desigual en la que dos actores intercambian bienes y servicios, deviene en un rasgo inmanente al caudillismo.

En la mayoría de los casos, el caudillismo se expresaba por medio de bandas armadas compuestas de un patrón y sus clientes, unidos principalmente por relaciones de compadrazgo, pues el poder del caudillo era de carácter personal, no institucional. la conducta de los caudillos se hallaba regida por determinado número de cánones, en los que primaban la caballerosidad, el respeto a la palabra empeñada y la conducta hidalga. Es cierto que podían ordenar el fusilamiento de un enemigo, pero si empeñaban su palabra generalmente acataban lo prometido, por lo que resulta viable el símil entre este y el caballero medieval. entre las virtudes caballerescas se cuentan la franqueza, la rectitud, la lealtad y el respeto a la palabra empeñada. el primer deber del caballero consistía en cumplir con su palabra. «si rompe la palabra que ha jurado, acaba con su repu- tación. Le señalarán con el dedo, se retirará lleno de vergüenza,

será expulsado de la compañía de los valientes». (Cfr. George Duby, El siglo de los caballeros, Madrid, 1995, p. 67.)

Por lo regular, como lo ha resaltado lechner, el caudillo construye su poder sobre la base de su iniciativa personal. Él es simultáneamente un empresario político y de la guerra en el que se consustancian la aventura y el riesgo comercial, se compenetran poder económico y político. el poder conquistado por el caudillo a fuerzas de las armas y de una recia personalidad que carece de tradición se sostiene gracias al cálculo afortunado. (Norbert Lechner, La crisis del estado en América Latina, Caracas, 1977, p. 43.)  En muchos casos, el caudillo empieza por ser un jefe militar, un líder de un grupo armado, o adquiere tal categoría para concretizar las aspiraciones de su grupo. el caudillismo debe ser entendido como un sistema político, social y cultural que implica el agrupamiento de una sociedad o de una región en torno a la figura del caudillo. este sistema está basado en un conjunto de relaciones sociales y culturales propio de las sociedades rurales o de pequeñas comunidades.

En la República dominicana el caudillismo se inició a partir de la Guerra Restauradora, tras la cual los principales cuadillos militares regionales que habían participado en la contienda, emprendieron numerosas revueltas por el control del poder patrimonialista, las cuales crearon un estado de inestabilidad política entre 1865 y 1879, período durante el cual se sucedieron unos 20 gobiernos.

El surgimiento del caudillismo dominicano se encuentra asociado a factores estructurales tales como atraso del desarrollo capitalista, la inexistencia de comunicaciones, el alto índice de desempleo, los reducidos niveles de organización social, la debilidad del estado, etc., lo cual se conjugó con el predominio de una cultura violenta. todos estos factores condicionantes se manifestaron con energía en la Región noroeste, dominada por los preceptos de la cultura rural tradicional, que la convirtieron en un terreno fértil para la proliferación de caudillos. en este contexto de crisis material, de incapacidad del estado para instituir un poder centralizado, de privatización de la política, es que se va configurando el liderazgo caudillista de Desiderio Arias, quien en poco tiempo devino en uno de los caudillos de mayor nombradía en todo el país. en él se encarnan los rasgos típicos del caudillo dominicano, fue un auténtico caudillo regional. Durante más de tres décadas, arias representó una de las figuras de mayor preponderancia dentro del tradicional sistema político dominicano. arias se desenvolvió en la convulsionada etapa comprendida entre 1899 y 1916, caracterizada por la presencia de gobiernos efímeros, guerras civiles, endeudamiento oneroso, saqueo del tesoro público, elecciones fraudulentas, constantes golpes de estado, etc. en este lapso, tal y como es característico de los sistemas caudillistas, el golpe de estado y la muerte del caudillo se convirtieron en la vía más expedita de reemplazo de los gobiernos. en este difícil período se produjo un empate social: ningún grupo o clase social contaba con la

fuerza económica para imponer su interés particular ni la fuerza política para crear un interés general. la inestabilidad de este período era producto de la ilegitimidad de los gobiernos, y, sobre todo, de la incapacidad de la sociedad para alcanzar una legitimidad más allá del personalismo.

De simple jornalero en los centros madereros de la línea noroeste, sobre todo en la Casa Jimenes, donde laboró como carretero, arias pasó a engrosar las filas del estado mayor del general jimenista Andrés Navarro, por su valentía, su inteligencia natural y sus aptitudes militares, manifestadas en las numerosas revueltas en las que participó, desde la lucha contra la dictadura de Heureaux y sus remanentes en 1899 hasta la sangrienta guerra de 1912, que lo catapultaron como un caudillo de dimensiones nacionales. ¿se puede tildar al general arias de bandido? la acusación inicial de «bandido» contra arias provino de los norteamericanos, quienes también emplearon el calificativo contra los líderes de los movimientos revolucionarios antiimperialistas latinoamericanos como Sandino y Pancho Villa. (Un interesante artículo sobre el particular es el de Nemesio García Naranjo, «Revolucionarios o bandidos». (El dual criterio del gobierno inglés), Patria, Santo Domingo, 21 de enero de 1928). Es evidente que el ejercicio de arias dentro del sistema caudillista comportó actuaciones equivalentes al bandidaje, como aquella en que este sugiere a uno de los líderes militares de la llamada Guerra de Unión (1904) que «cuando vaya a atacar a Puerto Plata, ofrézcale a las tropas permiso de saquear la ciudad, y usted verá qué contentos se ponen y con qué avidez ponen mano a la obra».(Citado por Sumner Welles, La viña de Naboth, Santiago, 1939, p. 78.). Este hecho ha servido de coartada para calificar al general arias de bandido, obviando el hecho de que el pillaje deviene en un componente inherente al caudillismo, una técnica de guerrear empleada por ambos bandos dadas las carencias de rentas regulares entre sus acólitos.

De manera que el saqueo practicado por los caudillos no constituía un hecho exclusivo de ellos. Hasta líderes de la talla de Simón Bolívar toleraron la toma de botines en la batalla de Carabobo. (John Lynch, Latinoamérica, entre colonia y nación, Barcelona, 2001, p. 251.) Una de las más precisas caracterizaciones del bandidaje social la depara el historiador inglés Eric Hobsbawn, quien considera a este como la forma más primitiva de organización de la protesta social contra la opresión y la pobreza, un grito de venganza contra los ricos y los opresores, tal vez la más primitiva que se conoce, característica de las sociedades campesinas, en las cuales se percibe al bandido como una persona honorable y se le presta todo tipo de ayuda material. algunas categorías importantes de protesta social se pierden en la categoría de delito. Hobsbawn analiza muchos tipos de movimientos sociales que ubica en la categoría de bandidaje social, como la mafia, las sectas de trabajadores, los anarquistas andaluces, el fascismo socialista y otros, y trata al bandido social como ladrón, revolucionario y, sobre todo, como expresión de la protesta de los campesinos en un contexto en el cual no hay presencia estatal. (Eric J. Hobsbawn, Primitive rebels. Studies in archaic forms of social movement in the 19th and 20th century, New York, 1959).

En los años iniciales de la dictadura, Trujillo hizo un uso abusivo del calificativo de bandido, sobre todo luego que se produjo su ruptura con arias y con fines propagandísticos. arias se convirtió en réprobo del trujillismo y los ideólogos de la dictadura, y la historiografía oficial lo confinó a la mazmorra de la historia. incluso un texto como el de Miguel Ángel Monclús, expresamente dedicado al caudillismo dominicano, soslaya olímpicamente al caudillo liniero, lo que podría atribuirse a las mordazas que instituyó la dictadura sobre la intelligentsia dominicana.

En el transcurso de su vida, arias se enfrentó a dos poderosos rivales. en el primer lustro del siglo XX y debido a la privatización de las aduanas fronterizas de Montecristi y Dajabón en beneficio de los suyos, se ganó la animadversión de los americanos, quienes incluso propusieron a dos gobernantes nacionales (al Dr. Ramón Báez y Juan I. Jimenes) su liquidación física. en octubre de 1914 un funcionario del área de América latina del departamento de estado no tuvo empacho en plantear la eliminación del general arias como un requisito sine qua non para alcanzar la paz permanente en la República dominicana. El segundo oponente, formado bajo la tutela de los mismos norteamericanos, fue el dictador Rafael l. Trujillo Molina, con quien Arias contribuyó para conquistar el poder mediante su participación protagónica en la mascarada del 23 de febrero de 1930.

Nuestro texto abarca, precisamente, esos dos momentos cruciales de la vida del general arias, cuya intelección solo es factible a partir del análisis comprensivo de su desempeño en el sistema caudillista de las primeras décadas del siglo XX. con fines estrictamente metodológicos, hemos dividido el desempeño caudillista del general Arias en dos grandes etapas. la primera, comprendida entre 1899 y 1916, y la que va desde 1924 hasta mediados de 1931. en la primera parte del texto se describen las revueltas civiles como expresión del atraso de la estructura material y de la debilidad institucional que acusaba la sociedad dominicana. De igual modo, analizamos las características sociales, económicas y políticas de la línea noroeste y el caudillismo liniero así como también el impacto económico generado por la crisis de la Casa Jimenes sobre la región; los primeros años de la vida del general arias, su participación en los diferentes movimientos guerrilleros de la región, la ruptura con el presidente Jimenes en la coyuntura de mayo de 1916, su responsabilidad en la primera intervención norteamericana y su posterior reclusión en Santiago.

En la segunda parte se analiza su postrera vida en Mao, donde contaba con una extraordinaria simpatía; su integración al movimiento cívico y el proceso de distanciamiento y ruptura con Trujillo, hasta su muerte en la loma el sillón de la viuda de Gurabo, Mao. asimismo, el texto describe la suerte de los desideristas luego de la desaparición física del caudillo y la muerte del «turquito» Salomón Haddad en la sección de Piloto. Por último, para la reconstrucción de los problemas abordados en este texto hemos utilizado una gran diversidad de fuentes, que incluyen entrevistas orales, consulta de periódicos, revistas, colecciones de documentos, informes, etc. en este sentido, tuvimos la oportunidad de rastrear todas las informaciones contenidas en el periódico El Diario de santiago desde los primeros años del siglo XX hasta 1931. Para el análisis de la coyuntura histórica que puso fin a la vida del general Arias, consultamos los periódicos La Información, Listín Diario, El Diario, etc.

Igualmente, y gracias a la gentileza del historiador Alejandro Paulino, escrutamos la colección de documentos donados por Papito Rivera a la Biblioteca central de la UASD, la cual contiene un número significativo de cartas originales, recortes de periódicos y artículos publicados por el autor en los periódicos nacionales, relativos a los generales Desiderio arias y Demetrio Rodríguez. dentro de esta colección se encuentran algunos periódicos editados en la provincia de Montecristi en los primeros años del siglo XX como el Boletín de Noticias y La Evolución, este último dirigido y editado por Miguel A. Ottenwalder de santiago.

Por último, queremos destacar que el ensayo más objetivo, completo y ponderado del general arias es obra del historiador Vetilio Alfau Durán, publicado en la revista ¡Ahora! en 1971. En él se ofrecen detalles desde la propia infancia del caudillo hasta su participación en las diferentes coyunturas históricas, tomando como punto de partida sus inicios en el trajinar revolucionario como opositor a la dictadura de Ulises Heureaux en 1899 hasta su liquidación física en junio de 1931.

 

(Introducción a la obra "Revueltas y caudillismo,  2da. edición, de Rafael Darío Herrera. Santo Domingo,Editora Buho, 2010)

 

 

 

 

 

 

 

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