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El Profesor Frank Moya Pons puso recientemente en circulación La Otra Historia dominicana (Santo Domingo, LibrerÃa La Trinitaria, 2008), su segunda obra en este año, pues hace muy poco también fue publicada Historia del Caribe: azúcar y plantaciones en el Mundo Atlántico.
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La producción historiográfica de Moya Pons, quien nació en La Vega en 1944, se inició hace más de treinta y siete años, aunque su interés por la historia dominicana venÃa desde los tiempos en que era adolescente. Cuando todavÃa no habÃa cumplido los 19 años de edad, escribió en Cultura (1962), pequeño periódico que dirigÃa, sobre el papel que debÃa de jugar la historia en nuestra sociedad: "Estamos en la creencia de que no hay mejor maestra para los pueblos que la historia misma. Ella nos enseña lo que debemos hacer y lo que deberemos no hacer en el futuro. Los pueblos no deben olvidar jamás sus errores; los errores son los que nos indican el camino contrario a ellos, que es la verdad".
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Su posterior formación como historiador guarda relación con su labor académica tanto en la Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago, en la dirección de la revista Eme-Eme, como con múltiples actividades en universidades extranjeras: Profesor de la Universidad de Columbia, de Nueva York, Universidad de Florida, y director de investigaciones del Instituto de Estudios Dominicanos, en el City College de New York, además de sus múltiples investigaciones históricas que le han permitido publicar más de 20 tÃtulos, desde La Española en el Siglo XVI (1971), La Dominación Haitiana (1972), Breve Historia Contemporánea de la República Dominicana (1999), hasta La Otra Historia Dominicana (2008).Â
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La Otra Historia Dominicana, tÃtulo que ya se insinuaba en Haità y la República Dominicana: otra historia (1979) y en la columna de la Revisa Rumbo: La Historia tiene otra Historia, recopila decenas de artÃculos repartidos en 17 capÃtulos y apéndices, publicados originalmente en Rumbo, entre 1994 y el año 2000; una agenda para los nuevos historiadores dominicanos, especialmente para los jóvenes egresados de la Escuela de Historia y las decenas de profesionales que están cursando la MaestrÃa en Historia impartida por la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
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En la edición y publicación de esta obra ha tenido mucho que ver el interés del historiador José Chez Checo, ex presidente de la Academia Dominicana de la Historia y amigo cercano el autor y por cuya insistencia ya el Profesor Moya Pons publicó en 1986 El pasado del Pueblo Dominicano: "La idea de este libro no es mÃa—dijo el autor en 1986—Es de mi amigo José Chez Checo, Director del Museo Nacional de Historia y GeografÃa de la República Dominicana, quien durante unos dos años estuvo instándome" a que recogiera y publicara mis discursos, conferencias, ensayos, cursos, clases y artÃculos dispersos en diarios y revistas nacionales.
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Fue en la lectura de El Pasado Dominicano, que encontré interés, que luego reforcé con las orientaciones de Profesor Frank Báez Everst, y el apoyo del doctor Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación, para abordar la investigación que luego resultó en publicación del AGN, del libro Censos municipales del siglo xix y otras estadÃsticas de población (2008), coincidiendo con nuestro autor de que en otras sociedades son viejos temas que para los historiadores de la Republica Dominicana son todavÃa campos vÃrgenes que esperan nuevos exploradores; temas que "casi nadie ha explorado en la historiografÃa dominicana, trabajando los muchos censos comunales y provinciales que se realizaron en el paÃs antes de 1920"
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Este nuevo aporte del Profesor Moya Pons ayuda a aclarar el sendero que habrá de transitar el novel investigador si en verdad quiere revalorizar su profesión de historiador, comenzando a desentrañar "la otra historia", aquella de los que nunca tuvieron voz, las minorÃas, grupos étnicos que integraron la identidad del dominicano, el aporte histórico de la juventud, las mujeres, los marginados y excluidos del disfrute de los bienes de producción, asà como la historia de los pueblos, barrios y provincias.
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Existe un interés permanente del autor en llegar hasta sectores donde se desconoce la historia dominicana—esto justifica la publicación de La Otra Historia—con palabras sencillas y hasta provocativas plantea la necesidad de "algo" que lleve hasta el "seno del pueblo la noción de los que somos" y ese algo, dice él, no puede ser otra cosa que la educación permanente de los dominicanos sobre sà mismo, no puede ser otra cosa que la enseñanza permanente de nuestra propia historia desde los primeros años de la vida escolar hasta los últimos grados de la enseñanza superior" de no ser asÃ, "no está lejos el dÃa en que los dominicanos prefieran dejar de ser los que son para acogerse a los dictados de otras potencias con culturas bien definidas".
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La intención, que va quedando clara en la medida que leemos La Otra Historia Dominicana, es la búsqueda de lo que fuimos como pueblo, de dónde venimos, cómo se ha formado el pueblo dominicano, el surgimiento del criollo y todo lo que significó para la construcción de una identidad que se desarrolló en un espacio, una parte de la isla de Santo Domingo, con sus pueblos, economÃas, enfermedades, caminos y carreteras, cambios, modernización y globalización hasta tocar interesantes aspectos relacionados con la dictadura de Trujillo y un poco después de 1961 con su Revolución de Abril, literatura dominicana y otros interesantes temas imposibles de tocar en este breve escrito.
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Faltan temas que tal vez debieron aparecer en los artÃculos del Profesor Pons, como los relativos a la construcción del primer puente de la Capital, inaugurado el domingo 28 de abril de 1878, a las 4 de la tarde, construido por un concesionario extranjero, el Señor Hallen Howard Crosby, durante el gobierno del General Cesáreo Guillermo; la historia de la imprenta y publicación del primer impreso dominicano en 1800, la incidencia mortal de la lepra expandida en la zona Este y Sur del paÃs y provocando innumerables muertes entre ellos los hermanos Deligne, las primeras epidemias de influenza durante el perÃodo de la Ocupación Norteamericana de 1916, la historia del primer tranvÃa que iba desde la Puerta de San Diego pasando por El Conde hasta llegar a la altura de la playa de Guibia, destruido en una de las revoluciones, en 1903, y otros temas que pueden ser atractivos tanto al intelectual como al ciudadano común de la República Dominicana.
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Sà bien en las 569 páginas de la obra comentada no aparecen referencias bibliográficas ni documentales que permitan ampliar los capÃtulos de interés, tal vez por ser artÃculos en los que las citas de fuentes podÃan desanimar a su lectura, La Otra Historia Dominicana resulta inagotable en temas y la agenda propuesta por Moya Pons puede ser ampliada a partir de necesidades e intereses; por ejemplo se pueden desarrollar investigaciones que toquen las relaciones culturales y económicas de los pueblos y habitantes de la lÃnea fronteriza, insistir en completar la historia de todos las secciones, municipios, barrios y provincias; la historia de las profesiones, actividades económicas y artesanales. El papel de las sociedades polÃtico-literarias, clubes culturales, instituciones liberales, deportivas; la historia de la juventud, de las culturas y subculturas, religiones, emigraciones e inmigraciones. La historia del libro, de los medios impresos, de la radio, la televisión, del merengue, la mangulina, el son, el bolero, la bachata y otros aspectos que quiérase o no, forman parte de lo que hoy somos los dominicanos.
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El libro de Frank Moya Pons, La Otra Historia Dominicana, trasciende en ese camino. Muchos de los temas contenidos en la obra se encontraban perdidos en ejemplares de revistas difÃciles de conseguir. Oportuna es su publicación con el apoyo del historiador Juan Daniel Balcácer y de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias; ahora solo falta se le retome y se multipliquen las otras historias, las que todavÃa no se han contado.
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