contacto

Historia Dominicana

Lunes
Mar 27
Tamaño del texto
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Inicio Temas Resaltados FranK Moya Pons: "Historiografía"

FranK Moya Pons: "Historiografía"

E-mail Imprimir PDF

Hasta ahora, han sido muy escasos los esfuerzos por narrar la historia de la historia dominicana. La historia dominicana también tiene  su historia y, al igual que ocurre con otras disciplinas, es posible definir las diferentes etapas que han marcado narrarción del pasado nacional.

 

La historia se construye todo el tiempo. La historia es siempre una aproximación incompleta a la realidad, y por ello cada época aporta nuevos conocimientos o nuevos niveles de comprensión de los fenómenos. La construcción del conocimiento histórico depende en gran media de la disponibilidad de materiales en un momento dado, y es bien sabido que esa disponibilidad no es absoluta.

Siempre faltan elementos de juicio, siempre hay algo que quedó archivado y no ha sido encontrado o que fue destruido y ya no podrá ser utilizado como fuente. De manera que la historia es siempre incompleta y parcial, y el ejercicio historiográfico es siempre una tarea de aproximación a una realidad que, en el mejor de los casos, se presenta fragmentada y elusiva.

Más aún, en su avance hacia la comprensión del universo, la humanidad va elaborando nuevos modelos para comprender e interpretar la realidad, y de esos modelos surgen continuamente nuevas lógicas y nuevas epistemologías que permiten interpretar los mismos fragmentos de realidad desde perspectivas bien diversas, pero igualmente válidas.

Un mismo hecho histórico contemplado por diversos testigos es susceptible de ser interpretado y narrado de diversas maneras, no necesariamente contradictorias, aunque sí distintas. Sobre la ocurrencia del hecho en sí puede que no haya dudas ya que los observadores no pueden negar su real ocurrencia si el hecho fue observado simultáneamente por los testigos. Sin embargo, sobre las causas y, consecuencias de ese hecho, las interpretaciones y las explicaciones varían.

Este simple fenómeno de la objetividad de las narraciones históricas y la validez de las interpretaciones es uno de los problemas fundamentales de la historia como disciplina científica.

La variedad de posibles interpretaciones es uno de los factores que hacen posible la formación de escuelas historiográficas y de tendencias académicas. Algunas de esas escuelas y tendencias coexisten en una misma época y a veces entran en profundas contradicciones que se originan en la diversidad ideológica social, cultural y económica de los practicantes de la historia.

Otras veces las tendencias se diferencian entre sí por el simple hecho de haber aparecido en época diferentes y expresar distintas concepciones del universo y de la sociedad construidas sobre los supuestos incompletos aportados por las ciencias en un momento dado. Así, no es el mismo la historiografía  de mediados del siglo XIX, que aquella que se ha estado escribiendo en el siglo XX aprovechando los aportes de las nuevas ciencias sociales y de los modelos relativistas y evolucionistas del universo y la sociedad.

La historiografía providencialista nacida bajo el influjo del modelo universal de la Ciudad de Dios inaugurado por San Agustín prevaleció durante casi mil años, pero no pudo resistir los embates del Renacimiento ni del racionalismo.

La revolución de Copérnico que estableció que la tierra no era el centro del universo, el descubrimiento de nuevas sociedades humanas a partir del descubrimiento de América en 1492, y el desarrollo de las ciencias empíricas en los siglos XVIII y XIX, por ejemplo, hicieron quebrar los fundamentos teológicos de la historiografía europea.

Puede decirse con bastante seguridad que el descubrimiento de América cambió la forma de pensar y hacer la historia. Para comprobar esta afirmación sólo hay que leer a los primeros cronistas españoles que intentaron narrar la conquista y colonización del nuevo mundo. Además de la sorpresa inicial provocada por la aparición de nuevos continentes, nuevas ecologías y nuevos pueblos desconocidos en Europa, los historiadores que se ocuparon de narrar las cosas del “nuevo mundo” fueron testigos y actores de una gigantesca revolución del pensamiento.

Esta revolución mostró que Europa tampoco era el centro de la humanidad, y que había en otras partes del planeta otras civilizaciones más antiguas que habían alcanzado en distintas épocas niveles más altos de desarrollo que la misma Europa. Las monumentales crónicas de Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo, Bernal Díaz del Castillo, López de Gómara y Pedro Mártir de Anglería, para sólo citar algunas de las primeras, están marcadas tanto por el asombro como el problema de encontrar una explicación a la existencia de una nueva humanidad hasta entonces desconocida. De algunas de esas crónicas deriva la temprana historiografía dominicana. (Ensayo de Frank Moya Pons publicado en su libro La Otra Historia, Santo Domingo, Librería La Trinitaria, 2008, pp. 491-493)

 

Videos

Resaltados

 

Un nuevo libro de Alejandro Paulino Ramos: "El Paladión: de la ocupación militar norteamericana hasta la dictadura de Trujillo"

Está circulando desde el juveves 15 de diciembre el libro: "El Paladión": de la ocupaci...

 

Alejandro Paulino Ramos escribe: "Orígenes y trayectoria de la sociedad civil en la República Dominicana, 1916-1961"

 (Este ensayo acerca de los "Orígenes y trayectoria de la sociedad civil en la Repúblic...

 

20 de octubre de 1961: "!Libertad!, !Libertad! El grito de Octubre" y "Los masacrados del octubre de 1961"

 ¡Libertad! , ¡Libertad! El grito de octubre" y  "Los masacrados de Octubre del 1961"...