El Puño y La Isla en la literatura dominicana de Posguerra

Viernes, 09 de Julio de 2010 22:35
Por :Alejandro Paulino
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Tomado del libro en preparación: "Guerra Patria y Poesía Social en Tiempo de Libertad, 1961-1970", de Alejandro Paulino Ramos. www.historiadominicana.com.do).  "La guerra civil de Abril de 1965 y la participación de los escritores de la Generación del sesenta en ella, abrió la puerta a las definiciones teórico-prácticas con las que se llevó la poesía a nivel de compromisos con la cotidianidad y los intereses políticos-ideológicos de una parte de los escritores dominicanos. El medio organizacional para cumplir con esos fines fueron los grupos literarios, y la competencia entre ellos el reflejo vulgar de las líneas partidarias de la época.

 

 

La poesía de sus integrantes fue el compromiso social «la conocieron después de los escombros. /Por el hijo que estuvo. /Y no aparece, / por la sangre que tiñe las aceras. / Por el intenso olor a pólvora quemada»  (Pedro Caro. Conocimiento de la Ciudad).

Aquella consigna de “Unidad”, surgida en la guerra, y el interés en la prevención de los niveles de “esclarecimiento” alcanzados en 1965, fueron parte del motivo del surgimento de los grupos y su objeto “la formación de la conciencia de la literatura como un oficio; y la imprescindible formación teórica para ejercerla,..(Enrique Eusebio, Bloque No.2). El primer agrupamiento en aparecer fue La Máscara (1965), integrando a poetas de la clase media conservadoras (véase Tony Raful, «Lo Social en la poesía dominicana), y dirigida por Héctor Díaz Polanco, Aquiles Azar y Lourdes Billini. Otros grupos aparecieron  en lad provincias como reflejo natural de los que surgían en la capital de la República: Admiversa (dirigida por Manuel Mora Serrano), y Escritores del Cibao, por ejemplo.

A fines de 1965, encabezados por Miguel Alfonseca y Ramón Francisco e integrados por Iván García, Enriquillo Sánchez, René del Risco y Mauricio Veloz Maggiolo, surgió El Puño, y su formación anunciada en la revista Testimonio Número 17, de Enero de 1967. Rafael Julián en Bloque No.2, lo señala como el más digno de estudio y del cual se esperaba mayor permanencia, producto de un fenómeno social jamás visto en nuestro país: la Revolución de Abril, como un desprendimiento de El Puño y reagrupamiento  de escritores que no estaban vinculados a grupos, surgió La Isla (1966); con ese nombre se intentaba romper con el aislamiento de los dos los pueblos que ocupaban “La Española”. Dirigido por Antonio Lockward Artiles e integrado por Fernando Sánchez Martínez, Pedro caro, Wilfredo Lozano, Jimmy Sierra, Andrés L. Mateo, y Rutinel Domínguez. En 1967, influenciado por los poetas de El Puño y La Isla, apareció  La Antorcha, dirigida por Mateo Morrison, Enrique Eusebio, Rafael Abreu mejía, Soledad Álvarez y poetas que habían pertenecido a los grupos anteriores.

En cuanto Al Bloque de Jóvenes Escritores, el último de importancia en aparecer (1973), este trató de romper el aislamiento, y la desintegración de los agrupamientos anteriores, así como impulsar una actividad literaria Fecunda. El Bloque, fue dirigido por Rafael Julián, Mateo Morrison, Antonio Lockward Artiles, Héctor Amarante, Rafael Abreu Mejía y Diógenes Céspedes.Este último grupo se constituyó en el núcleo principal de lo que luego se llamaría La Joven Poesía Dominicana. Muchos de estos poetas también formaron parte del Movimiento Cultural Universitario.

Todos los grupos, con excepción de La Máscara, fueron influenciados por las ideas socialistas, la solidaridad con las luchas antiimperialistas y el partidismo de izquierda de los años sesenta y principio de los setenta. Para 1974, ya habían desaparecido dando paso a una a nueva generación en la poesía dominicana: La Joven Poesía  Dominicana.

En los últimos meses de 1965 se organizaron en la ciudad de Santo Domingo, los grupos literarios La Máscara y El Puño. El primero, integrado por intelectuales de  “la clase conservadora”,  y el segundo por “revolucionarios”.  Se da por cierto que La Máscara fue la primera agrupación cultural y literaria después de finalizada la guerra. Sus integrantes fueron principalmente, Héctor Díaz Polanco (teórico de la agrupación), Lourdes Billini y Aquiles Azar, y su principal aporte el impulso de la cuentística dominicana.

La Máscara nace en la época en que la “poesía salio de la trinchera y se refugio en el piano bar, los cinematógrafos y las piernas de las oficinistas”  (Alexis Gómez, Antología de Franklin Gutiérrez), y en la que el tema urbano “va a constituir la fuente primaria de inspiración”. Sus integrantes y los que luego van a formar  otros grupos, son “muchachos nacidos y educandos en la ciudad, estudiantes universitarios, activistas políticos, militantes de partidos revolucionarios, o simplemente profesores, actores, publicistas”. (Antología de José Alcántara Almanzar)

EL PUÑO: POESÍA Y LUCHA SOCIAL

La agrupación El Puño surgió a finales de 1965 imitando a los novelistas del Boom (véase a Carlos E. Deive), y sus integrantes mas importantes los fueron Ramón Francisco, (guía del grupo), Miguel Alfonseca, Armando Almánzar, Rafael Vásquez, Iván García, Antonio Lockward Artiles, Rene Del Risco Bermúdez, Enriquillo Sánchez, Y Marcio Veloz Maggiolo.

El Puño fue en sus posiciones sumamente contestatario y desde su fundación, vinculado con el movimiento revolucionario, de los primeros en denunciar la dictadura que  se había iniciado en 1966: “ahora quieren imponer el bozal/ los que pidieron la muerte/ los que pidieron el degüello de retoños.../Los que furiosos crispaban como anciana hojarasca/ porque al amanecer después de las matanzas/ se oía el canto ronco de los hombres,/.../ esos ahora quieren imponer el silencio”. (Miguel Alfonseca. A los que tratan de imponer el bozal).

En aquellos tiempos sus integrantes no eran muy conocidos; eran personas “que, aunque con mucho talento, carecían de formación en las ciencias sociales. La mayor parte... ni siquiera eran profesionales. No conocían las leyes que rigen el proceso social e histórico. Su trayectoria política, pura y limpia, la habían agotado por intuición y por pasión juvenil” (Rafael Julián. Bloque No. 2). Eran revolucionarios y algunos vinculados a organizaciones socialistas, y como tales influenciados por las luchas políticas de posguerra.

Publicaban la Colección El Puño dirigida por Iván García y Miguel Alfonseca, en la que aparecieron Hotel Cosmos, cuentos de Antonio Lockward, La Guerra y los Cantos, poemas de Miguel Alfonseca, y se llego a anunciar El jubilo de la sangre, de René del Risco, así como la novela Demasiado lejos, de Iván García. El objetivo de la colección era la de “publicar las creaciones de los jóvenes escritores dominicanos desconocidos aun por una gran parte de nuestro pueblo”. Esos escritos representaban “una visión, un panorama de nuestra época desde una generación comprometida  con su tiempo y con su pueblo” (la Guerra y los cantos de Miguel Alfonseca).



Su desintegración fue producto de las disidencias internas, provocadas por las “concepciones disímiles” de sus miembros “sobre el papel que debe cumplir la literatura y el arte en general” (Rafael Julián. Bloque No. 2), y por las divisiones iniciadas en el Movimiento 14 de Junio, Movimiento Popular Dominicano, y otras organizaciones revolucionarias. El Puño desaparece, dice Rafael Julián, porque de “sus miembros, unos se convierten en peones del imperialismo norteamericano y de la alta burguesía criolla mediante la publicidad; otros, los menos, se dedican a la docencia universitaria, al ejercicio de sus profesiones y al periodismo”

Del fraccionamiento surgió como desprendimiento del El Puño, el grupo La Isla dirigido por Antonio Lockward quien encabezaba la tendencia radical de la organización. El puño fue el grupo “mas digno de estudio, y el único del cual se esperaba mayor permanencia. En primer lugar, porque se nutrió de personas con iguales antecedentes políticos; y en segundo lugar, porque fue el producto de un fenómeno social jamás visto en nuestro país: la revolución de abril. Sin embargo, con este grupo cultural vamos a ver que después de expirado el momento patriótico, la individualidad de cada ciudadano (en este caso cada artista), con sus flaquezas, necesidades, debilidades y resabios ideológicos” lo llevo a su desaparición.

 

LA ISLA: LA HERMANDAD DOMINICO-HAITIANA

La Isla surgió a finales de 1966, fruto de la divergencia política y cultural que estremeció el campo revolucionario. Al calor del debate ideológico, cuando el 14 de Junio se dividía entre “transformistas” y “no transformistas”, y en el MPD debatían la “primera” y “segunda posición”, que provocó su división, se produjo la salida de Antonio Lockward y otros de la agrupación El Puño, creando de inmediato La Isla. La división de El Puño, dice Rafael Julián, estuvo relacionada con la discusión sobre el papel de la literatura y el arte en la sociedad dominicana.

El nombre de La Isla surgió, como una idea de Antonio Lockward Artiles, buscando romper el aislamiento dominico-haitiano, pues se entendía que entre los dos pueblos existían identidades en las luchas políticas y en el campo cultural. Andrés L. Mateo dice que el grupo surgió con un manifiesto “cuyo contenido expresa nítidamente una cosmovisión que revisa en términos revolucionarios las instancias de la existencia y el arte”.

Sus integrantes se definieron en el manifiesto, cuatro años después, como “jóvenes intelectuales de extracción popular” que participaban en el desarrollo de eventos culturales en diversas barriadas de la capital y del interior creando algunas obras artísticas de relativo valor cultural y revolucionario y dándole al pueblo el poder creador de los valores culturales, además de oponerse “a la tesis reaccionaria de crear un arte que tenga su razón de ser en sí mismo”.

Entre sus integrantes, “jóvenes entre los 16 y 35 años, con distinguibles dones de actores, escritores, poetas, dramaturgos, ensayistas y otros géneros literarios (véase ¡Ahora No.202, 1967), se encontraban Antonio Lockward Artiles (el líder del grupo), José Ulises Rutinel Domínguez (deportado durante los 12 años de Balaguer), Fernando Sánchez Martínez, Norberto James, Rómulo Medrano Marte, Fausto Pérez (del Rosal), Freddy Castillo, Pedro Caro (no llegó a ser formalmente miembro), Juan González (Macobi), Wilfredo Lozano y Andrés L. Mateo; este ultimo considerado por Rutinel Domínguez, por su propia producción, como el de mayor calidad y sensibilidad poética del grupo.

Sus encuentros se realizaban los sábados en la tarde en el hogar de Lockward, en El Conde casi esquina Santomé, otras veces en el de Rutinel, en la calle Salcedo numero 11, y en el Club Enriquillo, en la calle del mismo nombre.

Lockward define el grupo como el de mayor conciencia sobre los problemas del intelectual en los países atrasados, y planteaba una literatura que obedeciera al “realismo critico”. El grupo publicó, como Colección La Isla: Los poemas de la sangre, de Jorge Lara (seudónimo de Rutinel Domínguez) y Sobre la marcha, de Norberto James, así como Portal del mundo, de Andrés L. Mateo, y Ferrocarril central, de Antonio Lockward.

La agrupación publicaba además Ediciones Futuro, folletos que vendían a los interesados en los temas literarios, cuando visitaban los clubes culturales del país, y era notorio ver sus escritos en la revista ¡Ahora! Y en suplemento dominical de El Nacional. Además formaron en la Universidad el Movimiento Poético Universitario.

El final del grupo llegó cuando una parte de sus integrantes se hicieron profesionales, cambiaron su vocación por un salario, salieron del país o les llegó “el viento frío”.  después  de más de 40 años, casi todos se han mantenido del lado de la dignidad y apegados a valores revolucionarios y democráticos".

(Parte de estos trabajos de Alejandro Paulino Ramos ya aparecieron publicados en el Suplemento Cultura del desaparecido periódico El Siglo. www.historiadominicana.com.do).