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El colonialismo ideológico y sus consecuencias políticas y organizativas

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(Un aporte para el estudio de la historia de las ideas políticas contemporanea en la República Dominicana/ www.historiadominicana.com.do). "Existe en la “izquierda” domininicana, incluido el MPD, la tendencia a encontrar las soluciones que históricamente el país demanda, en las citas del camarada Mao Tse-Tung, los libros de Marx, Engels, Lenin, Stalin, y las aportaciones teóricas de la revolución cubana, como si nuestras experiencias particulares fueran materias primas que necesitaran para ser elaboradas, de las factorías de las metrópolis del pensamiento marxista-leninista. Esa tendencia errada ha traído al mundo la peculiaridad práctica de la “izquierda” consiste en organizarse a sí misma, dejando de lado al pueblo, y disputarse entre unos y otros el carácter de “vanguardista del proletariado”, pasando por alto la disputa por quitarle el timón del Estado a los reaccionarios, en el caso concreto, a Joaquín Balaguer. Esa cosmovisión de la “izquierda”, proyectada hacia fuera, hacia el extranjero, tiene la misma base material que la de la burguesía entreguita y los terratenientes, por lo que, igual a las estructuras productivas de estas últimas, las estructuras partidarias de la primera favorece, aunque inconscientemente, al STATU QUO.

 

Partiendo de lo arriba señalado, hemos bautizado esa tendencia con el nombre de COLONIALISMO IDEOLÓGICO.

BASE MATERIAL DEL COLONIALISMO IDEOLÓGICO.

Los conceptos ideológicos, como todos los pertenecientes a la superestructura de la sociedad, son reflejos dinámicos de la estructura económica de ésta (la sociedad). Por esta razón, al estar orientada al extranjero la estructura productiva de la sociedad dominicana, los conceptos superestructurales (ideológicos en nuestro caso), apuntan, como las ganancias de los inversionistas norteamericanos, hacia más allá de las fronteras de la isla.

Por no comprender que las ideas extranjerizantes, tan extendidas en el país, son reflejos dinámicos de la organización económica de nuestra isla, ha nacido y se ha hinchado el concepto anti-histórico, de inclinarse ante todo lo extranjero.

Tomando el reflejo por causa, se ha visto el superior desarrollo de una serie de países con relación  al nuestro (desde el punto de vista del avance del capitalismo y desde el de las ideas revolucionarias), como una superioridad en sí, y no de particularidades transitorias del devenir histórico. De la misma manera que lo es, la superioridad cultural del hombre de la ciudad sobre el del campo.

CONSECUENCIAS POLÍTICAS Y ORGANIZATIVAS DEL COLONIALISMO IDEOLÓGICO.

Casi todos los sectores progresistas revolucionarios del país creen que los criterios ideológicos de corte colonialista responden únicamente a las clases y sectores del país alineados con el imperialismo yanqui. Nada más falso. Los puntos de vistas colonialistas o neocolonialistas son reflejo de la organización económica del país, y por tanto también gravitan, aunque negativamente para sus intereses, en las mentes de los  hombres pertenecientes a las clases y sectores contrarios a la dominación yanqui.

Veamos: Todos los sectores progresistas y revolucionarios están de acuerdo en que la burguesía liberal es anti-imperialista. Ahora bien, si se observa la trayectoria política de este sector de la sociedad desde los días de la independencia, en el siglo pasado, hasta hoy, se notará que los intentos  de  transplantar a nuestra Patria las formas gobierno propias de burguesía liberal de los países capitalistas, les han impedido derrotar a la oligarquía criolla, y sentar las bases materiales para lograr su dominación de clases.

Prisioneros de los criterios arriba expuesto , los burgueses liberales dominicanos del siglo pasado no se dieron cuenta que cuando la burguesía asaltó al poder en 1789 (Revolución Francesa), ya era una clase económicamente más fuerte que la nobleza, además de que le confisco la mayor parte de sus riquezas, por lo que, al nuestros burgueses liberales intentar poner en marcha en nuestros días, las formas de gobierno propias de la burguesía francesa del siglo XVIII, se ha estrellado con los muros del fracaso, en virtud de que la oligarquía criolla (a la que nunca le fueron arrebatadas las riquezas), siempre pudo usar su superior poderío económico para sacar a los liberales del poder. De ahí, que a pesar de la preponderancia los Trinitarios en la organización de la independencia, éstos no pudieron materializar un gobierno de su clase. De la misma manera sucedió, respetando la diferencia histórica, con los restauradores.

Después del ajusticiamiento de Trujillo, la burguesía liberal y su partido, el PRD,  enderezaron la lucha en pro de un gobierno democrático  liberal, teniendo el patrón norteamericano como ejemplo. Pero por cuanto la presencia del imperialismo impide nuestro avance económico, la vía tradicional de desarrollo capitalista nos está prohibida. De ahí que los yanquis se confabulaban con los grupos oligárquicos (cívicos y trujillistas) para derrocar el gobierno de Juan Bosch en 1963, e intervinieran con sus tropas en 1965, para impedir la restauración del gobierno constitucional.

Como se puede ver, porque los burgueses liberales criollos han tomado el reflejo político de los países capitalistas clásicos (democracias –liberal) por causa, y no la realidad de la superior riqueza de las burguesías de esos países, nunca han logrado consolidar su dominación de clase.

Actualmente Juan Bosch ha planteado a través de la tesis de la ´”DICTADURA CON RESPALDO POPULAR “, la única forma posible de desarrollo para la burguesía liberal de estos países. Sin embargo, por cuanto Juan Bosch no ha superado dialécticamente los criterios ideológicos neo-coloniales, que son propios de la organización económica de nuestra sociedad, ha “quemado” en forma idealista una etapa histórica. El profesor ha “quemado` en forma idealista un etapa histórica, por no asimilar científicamente que en nuestros países sí existe el capitalismo, pero no en la forma clásica, sino SUI GENERIS, por lo que sí son posibles e imprescindibles los gobiernos democráticos-liberales, pero sólo pueden ser favorables para el avance históricos del país, si no son clásicos, sino SUI GENERIS, es decir DEMOCRÁTICOS LIBERALES en lo tocante a las conquistas sociales, y POPULARES en lo concerniente a las formas del poder (Comando, Ejército Popular, etc.); porque esos gobiernos democráticos-liberales sui generis no son un fin en sí, como el de 1963, sino un medio, vale decir, transitorios o de transición, para sentar las bases de la resistencia contra las tropas yankis, de cuya derrota es que surge cualquier tipo de dictadura revolucionaría, sea “con respaldo popular” o “democrático-popular”.

Igual error teórico que Bosch, en lo que respecta a “quemar” la etapa capitalista tradicional ha cometido el gran Fidel Castro. Este, que derroco a batista cobijado bajo un programa de lucha democrático-liberal y formó un gobierno con todos los sectores anti-batistianos, ahora recomienda a sus seguidores que levanten un programa anti-imperialista puro de combate, sin darse cuenta que lo diferente entre 1959 y ahora, es que los yankis intervendrán físicamente si se derrota por la vía revolucionaria cualquier gobierno oligárquico, por lo que la diferencia entre su experiencia (la de Castro) y las batallas de los que no hemos alcanzado el poder será, que nosotros no mantendremos inmediatamente el poder, sino que pasáremos por una guerra larga contra el yankis invasor.

De la misma manera que la burguesía liberal, la pequeña burguesía ha tratado de trasplantar la experiencia del extranjero (de la revolución cubana) a nuestro país. Con la diferencia de que en lugar de ser las cámaras, han sido las guerrillas. Las historias del M. R. IJ4 y en cierto sentido la del MPD, son ejemplos vivos de ellos.

Los intentos de aplicar mecánicamente las experiencias de los guerrilleros de Fidel Castro a nuestro país, han pasado por alto que en Cuba las guerrillas tenían un carácter anti-batistiano y se convirtieron en el centro de resistencia de todos los sectores de la sociedad cubana contra ese verdugo del pueblo de Martí. De la misma manera no asimilan que Abril confirmó una vez más que las guerrillas no son necesarias en nuestro país para derrocar los gobernantes de turno, sino para resistir a los yankis. De ahí su inutilidad para derrocar los gobiernos oligárquicos (como lo demostraron en 1959 y 1963).

Los comunistas dominicanos, y hoy por hoy toda la “izquierda” se dice comunista, hemos caído en el mismo desliz que los burgueses liberales y los pequeños burgueses, aunque no nos hemos desviado por tener los ojos puestos en el Congreso ni en las guerrillas, sino en la “construcción” del Partido Proletario. La “izquierda” entiendo de manera formal los conceptos de los clásicos del marxismo acerca de la necesidad de construir un partido proletario para hacer la revolución, ha puesto mayor énfasis, en “construir” el partido primero, para luego dirigir la lucha del pueblo. Totalmente distinto a los clásicos del marxismo, que han construido sus Partidos Proletarios en la tarea de organizar el combate popular. De ahí que su actividad  (de la “izquierda”) teórica práctica no haya estado dirigida a modelar su guía para la acción, de la síntesis de su experiencia particular, sino tomando la  experiencia rusa, china, o cubana como teoría revolucionaria para guiar su movimiento revolucionario. Los intentos de “construir” el partido proletario al margen de colocarse a la cabeza de las batallas del pueblo contra los gobernantes de turno, han colocado a la “izquierda” muchas veces en la posición de retranca del movimiento revolucionario. Como lo enseñan la consigna de no votar en 1962 en lugar de darle el voto a Juan Bosch; las constantes denuncias de las actividades conspirativas del PRD para derrocar a Reid Cabral, y las actuales denuncias a los pasos de nuestro partido contra Joaquín Balaguer.

Precisamente los partidos de “izquierda” son una minoría, y el que era mayoritario (IJ4), dejó de serlo, porque han sido poco combativos o han dejado de serlo, porque distinto al partido burgués-liberal (PRD) que se organizó directamente para terciar en la batalla por el poder, y el pequeño burgués original (IJ4) que aunque menos certero que los liberales también trató de lograr el timón del Estado, los partidos de “izquierda” actualmente no luchan por el poder, sino por la “construcción” del Partido Proletario.

COMO DERROTAR EL COLONIALISMO IDEOLÓGICO

Para desterrar el colonialismo ideológico de las filas de las organizaciones progresistas y revolucionarias, hay que partir del criterio de que el curso histórico de nuestro país es reflejo directo de las condiciones socio-económicas de la sociedad dominicana, y por tanto, los conceptos teóricos de los clásicos del marxismo solo pueden servir de guías indirectos para la acción revolucionaria, pues los guías directos de la misma tienen que brotar de la síntesis de nuestras particularidades históricas. Concretamente, de la necesidad de unificar a todos los anti-balagueristas y derrocar el gobierno para sentar las bases de las resistencia contra las tropas yankis. Sólo partiendo de ahí es posible darle una versión nacional al marxismo-leninismo. Es decir, “nacionalizar”, la ideología del proletariado, que es la condición para lograr una combatiente unidad revolucionaria; dándonos no sólo una línea justa, sino también a los aliados: al PRD un callejón, por donde se dirija hacia la conquista de la “DICTADURA CON RESPALDO POPULAR” y a la “izquierda” la vía (contribuir al fortalecimiento) del Partido del Proletariado.

En la medida que sea “nacionalizado” el marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tse-Tung, será posible organizar todos los instrumentos de lucha popular en función de la coyuntura que exija la etapa histórica, ya que igual a las batallas políticas, las organizaciones surgen del desarrollo del combate de clases, por lo que la tarea de organizar las batallas de clase, es la única forma de organizar correctamente los partidos y todos los instrumentos de lucha. Es decir, que organizando el derrocamiento de Balaguer y las acciones políticas que conducen hacia ese objetivos: tomar tierras, huelgas, golpeo a los calieses, etc., etc., es la única forma de construir instrumentos efectivos de lucha.

(Revista Ahora! No. 318, pp. 28-31, 15 diciembre 1969)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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