contacto

Historia Dominicana

Martes
Oct 17
Tamaño del texto
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Inicio Temas Articulos Vetas: historia tortuosa de una revista imprescindible

Vetas: historia tortuosa de una revista imprescindible

E-mail Imprimir PDF

Por: Alejandro Paulino Ramos

(Publicado en Acento.com.do, en noviembre del 2013)

Pude conseguir, aún fresco,  un ejemplar de la revista Vetas numero 93 correspondiente al mes de octubre del presente año. Comencé su lectura y no pude dejar de leer sus 92 páginas cargadas de historia, cuentos, ensayos, entrevistas, poesía, críticas y todo lo que a su dueño-editor-director “le ha dado la gana”, pero preñada de información, calidad y contenido. No entiendo, después de veinte años,  cómo Clodomiro Moquete  ha logrado mantener el estilo de este medio cultural,  superándolo en belleza y en la selección temática.

 

Vetas es una revista rara, atrevida, insolente, malcriada, malvada, solidaria, cargada de blasfemia, que odia los dioses de barro, exalta a los que verdaderamente tienen un lugar en el templo de la intelectualidad y se excita ante los nuevos valores de la literatura y la cultura dominicana. Realmente es un  caso raro que se ha dado poco en la historia literaria dominicana y solo comparable con revistas como “Blanco y Negro” que comenzó a circular en 1906 y todavía en 1925 tenía atrapado a sus lectores, o quizás  la “Cuna de América” (1903),  que lo hizo durante décadas:  eran revistas necesarias, que por las dificultades económicas surgían y desaparecían, pero sus lectores siempre las estaban esperando.  Así es Vetas, que apareció por primera vez en diciembre de 1993 en formato tabloide y todavía hoy  lucha para que el mundo intelectual dominicano no se quede sin voz, sabiendo de la desaparición de casi todos los suplementos culturales de los periódicos del país, que ya no ven beneficioso llevarles la cultura a sus lectores.

En cierto modo y guardando la distancia, estilo y contenido, Vetas se parece a “El Día Estético” que publicaba el poeta de estatura nacional Domingo Moreno Jimenes en los años veinte y treinta del pasado siglo. Moreno dejaba de alimentarse para que su revista saliera y luego se iba por los pueblos  pregonando la cultura,  vendiéndola  a destajo lo que se convertía en el pan de cada uno de sus días.  Sin “El Día Estético”  es imposible escribir la historia de la literatura dominicana, pues allí estaba lo más selectos de la poesía dominicana y principalmente los  textos relacionados con su Movimiento Postumista.  En eso se parece Clodomiro Moquete  a Moreno Jimenes, pues  en veinte años que tiene Vetas circulando, a veces deja de alimentarse para que su revista no desaparezca, asfixiada por la falta de apoyo de quienes deberían hacerlo.

Ahora está circulando la número 93. En 20 años Vetas a circulado 5 veces en cada uno de ellos: un record para una revista cultural que es casi “sin fines de lucros”, pues su director en su afán de que todo el que quiera leerla la pueda adquirir, llegó  a plantear, y él lo cumple,  que los interesados podían pasar por su oficina o por su casas y llevársela gratis.  Además, de que tiene un repartidor  al que le entrega cientos de ejemplares para que los venda en la zona colonial y con el dinero colectado pueda aquel atormentando intelectual-canillista saciar su sed y mitigar su hambre.

Este año circularon  dos números y el  director, comunicador que fue secretario general del Sindicato Nacional de Periodista, está entusiasmado con la preparación de la edición que deberá cerrar el año y será puesta en circulación el 10 de diciembre del 2013,  fecha que marca su aniversario.  Eso quiere decir que Vetas apunta a una periodicidad cuatrimestral, aunque con la intención de que pueda hacerlo cada dos meses; pero sabemos que esto es casi imposible. Se hace necesario el apoyo económico que solo puede darlo el anunciante; que se les ha metido en la cabeza “que la cultura no vende”; entonces cómo podrá circular y seguir supliendo la falta de medios culturales que arropa el país? La situación es difícil, aunque son prometedoras las gestiones que Clodomiro viene haciendo ante instancias oficiales que favorecen el avance educativo y cultural de la sociedad dominicana. Mientras tanto, Vetas sigue signada por la crisis:

En sus veinte años de vida, ha pasado por momentos difíciles y períodos de gloria. Circuló en formato tabloide, y del año 1998 en adelante lo hizo dividida en dos secciones con dos portadas diferentes a cada lado (a mediados de ese año comenzó mi colaboración con la revista). Realmente eran dos números en uno, lo que la hizo muy popular y el público la aceptó; Vinieron días amargos para su dueño-editor-director y se pensó que el mal momento que se vivía guardaba relación con problemas de gerencia, lo que en parte era verdad, y Clodomiro se despojó de su condición de director para que otro intelectual la dirigiera: nuevos bríos pero también nuevas contradicciones y la separación de los amigos.

Después de aquel accidentado momento reapareció en el 2005 con  el mismo formato, pero en tamaño media carta y portada full color; ahora con más vigor circuló “Vetas edición internacional”, publicada en español y francés, tratando de motivar el dialogo entre intelectuales dominicanos y haitianos, estos últimos radicados en Europa. Para esos años Vetas también apareció en la Web, lo que ampliaba su radio de acción. Llegó el momento de auge y los editores extranjeros se sintieron con derecho de propiedad y la publicación apuntaba a su desaparición. Clodomiro  volvió a convertir la crisis en éxito y junto a las ediciones regulares comenzó a salir “Vetas Colección”, lo que se inició con una oportuna entrevista al historiador Roberto Cassá y una antología de sus escritos.  Más tarde, una antología en la que participaban Frank Moya Pons, Roberto Cassá y Alejandro Paulino y otras que ahora no recuerdo, hasta que faltaron los recursos. La situación económica no permitía que la publicación apareciera con la regularidad necesaria. Entonces su director  compró una impresora de las que se usan en el hogar y se fajó días y noches a corregir las colaboraciones, editarlas, imprimir cada número en ediciones limitadas: 500, 800 ó 300 ejemplares, dependiendo de si aparecía la tinta o si alguien fiaba el papel necesario; pero Vetas seguía saliendo.  Esos ejemplares son de colección y quienes tengan algunos deben conservarlos.

Desde entonces, dos o tres ediciones por años, dispuesta a no dejarse desaparecer, hasta llegar al número 92, dando un nuevo salto en calidad y periodicidad. En un formato 8 ½ por 11 y portada full color, con la circulación del numero 93, tal parece que le llegó la hora de regularizar su salida, sabiendo de que con esto está realizando un aporte inapreciable a la cultura y la literatura de la República Dominicana.

La edición que circula se inicia con un “casi” editorial en el que su director regresa a los tiempos en que laboraba en el periódico “El Sol” y era exitoso sindicalista que defendía los intereses de su clase, para luego nombrarme, no sé en base a qué decreto, como “historiador” del Grupo Agenda Cultural”, con el que colaboro de vez en cuando, aunque es en Vetas que comenzaron mis andanzas literarias-históricas. Como  no recibo un salario ni pagos por mi colaboración, que trato de presentar religiosamente desde 1998 en la sección “Pasado por Agua”, llevaré a Clodomiro a la Secretaría de Trabajo para que cumpla con ese “decreto”, pues me tiene abusivamente trabajando “de gratis” y para colmo, me hizo firmar una carta intensión que me prohíbe colaborar en otras revistas culturales del país. Espero que no me demande cuando mis ensayos aparezcan en “Clío”, “Acento.com”, o en las publicaciones del AGN; él sabe que yo no lo voy hacer y él tampoco me va a demandar.  De inmediato paso a la próxima página y allí me encuentro con que Vetas es ahora Cultural y de Turismo, aunque de inmediato apunta que de “turismo cultural”, una mina que nadie se ha dedicado a explotar de manera consciente a través de una publicación como la que estamos comentando.

Luego, un poema de la chinita-dominicana Leibi Ng, quien aplatanada y todo hace poco tiempo viajó a la China buscando sus raíces. Sus poemas  “La Gota”, “Miranda”, “Eternidad”, “Atomizada”, e “Indulgencia”. Leibi es un anuncio de ese movimiento femenil que está consolidándose en Santo Domingo y el extranjero y que de repente brota ante el asombro de los “machos” de la poesía dominicana. Y ellas se preguntan “Poetas” o Poetizas”, como se plantea en el ensayo de Lauristely Peña Solano “De poetizas a poetas: grandes diferencias”.  Después llega desde la diáspora Lourdes Batista, aquella de “Poetas solo para locos” con sus poemas “Mis horas con Safo” y “Todo te lo entrego”, mientras que Petra Saviñón Ferreras se destapa con bellos poemas que anuncia recogerá en su libro.

Y como Vetas es insolente y hasta malcriada, en sus páginas  aparece una “Apología del Coño”, escrito por Martha Rivera Garrido, mientras que Rosa Silverio se destapa  autodefiniéndose de una forma tan marcada que yo no puedo relatar; mejor que los lectores de Vetas lo descubran por su cuenta.  Uno que no podía faltar en esta edición es Jimmy Hungría  proponiendo al Ministerio de Cultura la  Fundación Sinfonía para que el país sirva como sede de Operaria, lo que podría ser de gran interés para los amantes de la Opera. Otro que también escribe es Rubén Sánchez Feliz, quien desde Nueva York entregó su cuento “Tonterías”. Excelente. Y qué no decir del texto de Simeón Arredondo Natera, escritor petromacorisano, comparando a dos de sus pueblos: Gastón Fernández Deligne y Pedro Mir. Buscando en las páginas, no dejó de llamarme la atención  las secciones que en Vetas ocupaba mi amigo Alexis Peña, buen escritor que una vez Clodomiro publicó en sus páginas que este había muerto, y hasta corona de flores les mandaron. Una broma que tal vez nadie aguantaría.

Me parece que el trabajo más importante publicado en Vetas 93, es “La lectura de las ciudades”, del Faustino Pérez amante de los viajes y del conocimiento de culturas extrañas que ningunos de los lectores se puedan imaginar: Pekín, París, Washington, Brasil, Tokio, El Cairo, Egipto…,  el mundo condensado en 13 páginas para recordarnos que no estamos solos y que, como dice el pueblo:  “más palante vive gente”. Excelente resulta la entrevista central con el escritor Máximo Vegas donde aclara que “los dominicanos somos buenos porque somos racialmente mezclados”, y la realizada a Dino Bonao, un escritor dominicano residente en Nueva York, otra vez la diáspora,  que escribe sus cuentos y poemas en inglés y español rompiendo las barreras de los idiomas.

 

Por último, y no porque aparezcan en las últimas páginas, sino porque como decían mis abuelos: “el burro es el último que se menciona”, se incluyen dos trabajos de mi autoría:  Un ensayo sobre la “Agrupación literaria La Cueva”, que contiene el texto completo escrito por Juan Bosch en 1936: “Apuntes para la historia de La Cueva”, y La “Presentación a la obra Personajes Dominicanos, de Roberto Cassá”, textos que recopilados en dos volúmenes, resultan imprescindibles para comprender la formación y las luchas por la consolidación de la nación dominicana.

Como podemos ver, el esfuerzo vale las penas. Vetas es una revista que crea adicción. Ahora se hace necesario que todos crucemos los dedos, hagamos un Padre nuestros y un Avemaría para que los anuncios lleguen hasta la cuenta vacía que tiene Clodomiro en un banco prestigioso de la ciudad, y que  podamos volver a juntarnos con Vetas cuando su director nos invite  a la puesta en circulación del número 94. De verdad y de todo corazón que eso es lo que esperamos: larga vida para este pregonero de la cultura nacional.

 

 

Resaltados

 

Un nuevo libro de Alejandro Paulino Ramos: "El Paladión: de la ocupación militar norteamericana hasta la dictadura de Trujillo"

Está circulando desde el juveves 15 de diciembre el libro: "El Paladión": de la ocupaci...

 

Alejandro Paulino Ramos escribe: "Orígenes y trayectoria de la sociedad civil en la República Dominicana, 1916-1961"

 (Este ensayo acerca de los "Orígenes y trayectoria de la sociedad civil en la Repúblic...

 

20 de octubre de 1961: "!Libertad!, !Libertad! El grito de Octubre" y "Los masacrados del octubre de 1961"

 ¡Libertad! , ¡Libertad! El grito de octubre" y  "Los masacrados de Octubre del 1961"...