IMPORTANCIA DE LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO NACIONAL

Viernes, 30 de Diciembre de 2011 20:49
Por :Alejandro Paulino
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(Palabras del Maestro Alejandro Paulino Ramos en el "Primer Congreso Nacional de Bibliotecas y Centros de Documentación". Ministerio de Cultura.  Dirección General del Libro y la Lectura, 15 noviembre 2011).


"De acuerdo a la UNESCO, el patrimonio cultural representa lo que tenemos derecho a heredar  y estamos obligados a conservar para las generaciones futuras y se entiende como el reflejó de la continuidad e identidad de los pueblos, incluyendo como parte de ese patrimonio: los monumentos, lugares históricos, los Museos, el patrimonio documental, cinematográfico, la Música y canciones, Literatura, y otros no menos importantes.

El pueblo dominicano, es una comunidad con identidad propia que se ha formado en un largo proceso que ya pasa de los 518 años, con una historia y una cultura resultante del proceso de hibridación demográfica, que solo se explica a través del estudio y conocimiento de nuestra historia económica, política, social, jurídica y cultural, en la que el indígena dominado y el africano trasplantado a nuestra isla constituyeron la base sobre la que se cimentó el proceso colonial impuesto por España durante más de 300 años. Luego, los cambios producidos por la presencia de Francia, Inglaterra, Haití y los Estados Unidos, importantísimos en la concreción de lo que hoy somos. Esclavitud, exterminio, comercio, tratados y luchas internacionales, inmigraciones diversas, ideas de libertad y progreso, independencia nacional, educación, iglesia, industrialización, dictaduras y democracia. Todo está expresado en los libros, periódicos, revistas, documentos, utensilios, piezas arqueológicas, fotografías, partituras musicales, en fin, en todo lo que la historia va dejando registrado sobre la existencia del pueblo y que forma parte del patrimonio de la cultura nacional, cuya conservación y preservación se hacen imprescindibles si queremos seguir reconociéndonos como parte de lo que desde hace siglos se conoce como pueblo dominicano.

Por suerte el Estado se ha cuidado de crear el andamiaje jurídico y físico para la preservación del patrimonio cultural nacional, facilitando las tareas que tenemos por delante, entendiéndose que no todo está hecho y de que existen problemas que  están poniendo en peligro los tesoros que integran ese patrimonio, a veces por la falta de iniciativas estatales y otras por las amenazas de sectores imprudentes y muchas veces hasta malvados.

El mismo Estado dominicano se encarga de aclararnos, mediante ley de la Secretaría de Cultura, lo que comprende el Patrimonio Nacional de la Nación:

El patrimonio cultural de la Nación comprende todos los bienes, valores y símbolos culturales tangibles e intangibles que son expresión de la Nación dominicana, tales como las tradiciones, las costumbres y los hábitos, así como el conjunto de bienes, incluidos aquellos sumergidos en el agua, materiales e inmateriales, muebles e inmuebles, que poseen un especial interés histórico, artístico, estético, plástico, arquitectónico, urbano, arqueológico, ambiental, ecológico, lingüístico, sonoro, musical, audiovisual, fílmico, científico, tecnológico, testimonial, documental, literario, bibliográfico, museográfico, antropológico y las manifestaciones, los productos y las representaciones de la cultura popular.

El patrimonio cultural nacional está garantizado por la existencia de instituciones creadas para ese fin, como son:
El Archivo General de la Nación, creado desde 1935, con la función de conservar y organizar los documentos y expedientes de la República.

La Biblioteca Nacional fundada en 1972, para reunir y conservar todo el material bibliográfico, considerado como tesoro histórico.

El Centro de Microfilmación y restauración de la República Dominicana y del Caribe (CENTROMIDCA), institución creada en 1976, para apoyar todo lo relativo a la restauración y conservación de los libros, periódicos, documentos y fotografías del país.

La Comisión de Consolidación y ambientación de los monumentos históricos de la ciudad de Santo domingo, con la función desde 1972, de conservar, restaurar y ambientar los monumentos históricos.

El Museo de las Casas Reales, constituido en 1973 para recopilar, conservar y controlar todo el material, piezas y utensilios del período colonial.

Museo del hombre dominicano, fundado en 1972 para mantener y conservar una exhibición de los objetos representativos de la cultura dominicana.

El Museo Nacional de Historia y Geografía, constituido en 1973, para localizar, conservar, reunir la documentación para el estudio de la historia y la geografía.

Por otro lado, en el ámbito internacional, somos signatarios desde 1972, de la Convención sobre medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la exportación y transferencias de propiedades ilícitas de bienes culturales.

Existen instituciones públicas y privadas, que acorde con los propósitos institucionales antes señalados, han realizado importantes aportes en el proceso de conservación de nuestro patrimonio cultural, pero otras se encuentran afectadas de una parálisis que pone en peligro la posibilidad de que las futuras generaciones puedan heredar ese patrimonio.

Para que ustedes se edifiquen sobre lo que estoy diciendo, permítanme reseñar brevemente algunos ejemplos de situaciones que pusieron en peligro parte del patrimonio cultural de los dominicanos.

Quiénes de los jóvenes presentes en este evento han oído hablar de la Biblioteca Municipal de la ciudad de Santo Domingo? Me imagino que muy pocos. Una institución que fue la primera biblioteca pública del país, surgida en 1866 y que se tuvo por décadas como la más importante. Organizada con los libros donados por Rafael Baralt en España, que fue abierta por jóvenes liberales en 1866 y administrada por la Sociedad Amigos del País hasta 1905, cuando por problemas políticos y con la justificación de que la cámara de diputados necesitaba un local, fue despojada del mismo y sus libros lanzados en día lluvioso en la plazoleta Colón de la zona colonial.

Con el tiempo la biblioteca se recuperó y volvió a abrir sus puertas, bajo control del Ayuntamiento. Creció, se hizo imprescindible para los capitaleños hasta que un día en un gobierno posterior a la revolución de abril de 1965, su local fue donado a una fundación juvenil y sus libros llevados a un edificio ubicado en las esquinas Padre Billini e Isabel la Católica y abandonada a su suerte. La pregunta obligada es: ¿y donde está esa biblioteca? dónde los más de cuarenta mil ejemplares que atesoraba? Pero nadie ha dado la cara para explicar lo que pasó.

Permítanme ahora poner un ejemplo sobre museos, que atesoran parte de las piezas históricas que forman el patrimonio nacional. Hace apenas unos años, que en la prensa aparecieron publicadas noticias de cómo piezas arqueológicas y objetos diversos han sido robadas, sacadas del país, o se encuentran en manos privadas que no permiten que los dominicanos podamos apreciarlas por su valor histórico: el automóvil que perteneció a Trujillo y en el que viajaba la memorable noche del 30 de mayo, que se dice se encuentra en manos privadas en un lugar no especifico de la región del Cibao,  o podríamos hablar de cómo fue sustraída de la sala de un museo la espada del General Gregorio Luperón, o peor, podríamos referirnos a la situación en que se ha mantenido el Museo de Historia y Geografía por décadas en una lucha terrible por preservar sus fondos patrimoniales, sin apoyo económico, cayéndose su techo, las piezas atacadas por hongos y charcos de agua en los pasillos.

Y si habláramos de los documentos que forman parte del patrimonio documental, tendríamos que hablar del antes y después y referirnos a la forma en que una vez, se dice que por intereses políticos, los archivos de la secretaria de Agricultura fueron incendiados al amanecer de una noche tenebrosa, o cómo una colección de documentos históricos tan importantes como los del archivo de Francisco J. Peynado fue vendido a una institución extranjera por unos cuantos millones de pesos. Y nadie hizo nada para evitar que los sacaran públicamente del país. Gracias a Dios, ahora existe un Archivo General de la Nación que promueve la preservación, conservación y organización de los documentos del país, amparados en una legislación reciente..

Un caso penosos es el siguiente: Una de las bibliotecas más importantes, con una historia que sobrepasa los cien años, fue la biblioteca de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, que tuvo categoría de nacional desde 1948 hasta 1972. Esa biblioteca atesoraba una de las mejores colecciones de periódicos dominicanos, hasta que por el interés plausible de inaugurar una biblioteca moderna, alguien entendió que esas colecciones estaban en proceso de deterioro y no debían ser llevadas al edificio nuevo. En medio de las noches y durante semanas esa colección fue casi completamente destruida y transportada a verteros de basuras todavía no especificados. Aquello sucedió en el año 2003, y los responsables de aquel crimen proclamaron de forma burlona: Ahí en esas fundas están las joyas del fondo antiguo de la Universidad.  Nadie pagó por esto, pero los detalles habrá que contarlo algún día.

En cuanto al patrimonio monumental, solo quiero dar breves ejemplos de lo que acontece. Es cierto que el Estado ha invertido sumas millonarias en su restauración y conservación, pero no todo ha sido color de rosa, lo que obliga a que la Oficina que tiene por responsabilidad de estos, tomar iniciativas de emergencia para conservar una casa de dos plantas que se encuentra en la calle El Conde entre las calles Hostos y Meriño. En ella en julio de 1961, se pronunciaron los primeros discursos anunciando el fin de la dictadura, pero hace más de un año el balcón se desplomó sin que nadie haga nada para repararlo. Si ustedes pasan por la calle Duarte esquina Salome Ureña, allí se encuentra cayéndose a pedazos, sucia y convertido en un “colmadón” la antigua Escuela de Señorita fundada por Salome Ureña a finales del siglo XIX. Y que no decir del Fuerte de San Gil, ubicado en la esquina de la calle Pina con Malecón convertido en un restaurante o la casa en la que nació el patricio Mella que momentáneamente fue convertida en un restaurante de dudosa moral.

Déjenme por último que le hable de la Cinemateca. En medio del pánico que provocaba la autodestrucción de sus fondos filmográficos, las películas fueron llevadas a los depósitos del Archivo General de la Nación, institución que ahora está dando inicio a un proyecto que busca la conservación de esos fondos, pero de no actuarse de inmediato, muy pronto ya no tendremos patrimonio de la cinematografía dominicana.

Por otro lado, en el país no existe una fototeca nacional, ni una hemeroteca nacional, lo que está obligando al AGN a dedicar parte importante de sus recursos a la conservación de los fondos no documentales del país, cuando todos sabemos que la preservación de los mismos no es parte de su función, aunque en un interés patriótico de salvaguardar el patrimonio nacional el Archivo ha asumido la responsabilidad de rescatar, restaurar, organizar y conservar colecciones antiquísimas de libros, mapas, fotografías y música dominicana.

Aunque se que el tiempo es corto y no permite entrar en los detalles, no debo dejar de mencionar lo que pasó con el Archivo de Música, que antes estaba en el antiguo Parque Zoológico. Una parte importante de los fondos documentales de la música dominicana, como fue denunciado valientemente por uno de sus funcionarios, fue en una ocasión destruido y abandonado, de modo que el Archivo de Música llegó a su fin en los años finales del siglo XX, aunque debemos reconocer que ahora se está desarrollando una tesonera labor a cargo de Tommy García, con una iniciativa casi individual, tratando de conservar los tesoros de la música dominicana a través del Museo de la música..

No quiero dejar de mencionar una institución que por décadas se llamó El Centro Interamericano de Microfilmación y Restauración de Documentos, Libros y Fotografías (CENTROMIDCA) y cuya principal función fue, desde 1976, la de ayudar  preservar y conservar del patrimonio documental y bibliográfico del país.. Hace un par de años que esa  institución cambió de nombre y ahora la conocemos como CENACOD, pero esta última languidece  sin recursos, lejos de iniciativas para cumplir las funciones para la que fue creada.

De todo modo, no todo es negativo en nuestro país, y existen instituciones públicas y privadas que están tomando medidas para la conservación del patrimonio nacional. Es justo señalar los esfuerzos de las bibliotecas de las universidades privadas, entre las que están Intec, Unibe, Puncamaima. Se debe destacar que por primera vez las principales ciudades del país están siendo dotadas de bibliotecas a través de los Centros Regionales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el Estado está tomando medidas para salvar el Museo de Geografía e Historia y la Biblioteca Nacional, y es justo  mencionar las medidas tomadas por el Archivo General de la Nación para preservar, organizar los fondos documentales, bibliográficos y hemerográficos.

Debo terminar pues el tiempo que me han asignado para estas palabras ya terminó, pero debo observar a manera de conclusión, lo siguiente:

Tenemos que hacer un censo guía del patrimonio nacional, que abarque el país y que tome en cuenta las colecciones de piezas arqueológicas, utensilios de nuestros antepasados, los monumentos y casas históricas de cada pueblo, las plazas y cuevas ceremoniales, los objetos rescatados del fondo del mar, las vestimentas y armas de nuestros héroes.

El Estado debe de invertir en la restauración de los museos existentes en el país, dotándolos de recursos para sus funcionamientos, cuerpos especializados para su preservación, y especialistas para enfrentar las tareas de descripción, restauración y conservación de las colecciones depositadas en los mismos.

Se tiene que retomar y reformular el proyecto de Centromidca o Cenacod, de modo que técnicos especializados en la restauración puedan ayudar en la conservación y restauración de nuestro patrimonio cultura.

Se hace imprescindible Realizar un inventario nacional, que incluya las colecciones de libros, tanto los que están en manos privadas, como las que están en bibliotecas públicas y de instituciones no gubernamentales.

Creo que sería interesante, formar y publicar catálogos de cada una de las colecciones que forman el patrimonio nacional, de modo que quede registrado para la posteridad los lugares en que se encuentran las colecciones, a quienes pertenecen y de qué manera el pueblo dominicano puede beneficiarse de su existencia.

Por último, el Estado está obligado a hacer cumplir las leyes que tienen relación con la propiedad del patrimonio cultural de la nacion, en relación a su conservación, organización, restauración y correcto uso de los tesoros nacionales.

El País cuenta con un importantísimo acervo bibliográfico, documental, hemerográfico, arqueológico y monumental bajo la responsabilidad de instituciones creadas para su conservación y restauración, pero faltan políticas e iniciativas públicas permanentes, propuestas educativas, recursos económicos y sobre todo, falta un nutrido grupo de funcionarios y técnicos con conocimientos y estudios que estén en condiciones de impulsar y desarrollar las tareas que les han sido asignadas.

Esto solo es posible si hacemos cumplir las leyes sobre el patrimonio cultural, educamos los jóvenes en la importancia de nuestra identidad; construimos y reparamos los edificios apropiados para su preservación; dedicamos esfuerzos y recursos a la formación de bibliotecarios, archivistas, museógrafos, gestores culturales, documentalistas, y restauradores de documentos.

Se hace imprescindible y urgente la apertura de la Biblioteca Nacional y la creación de la Fototeca, Hemeroteca  y la Mapoteca Nacional. La importancia de la conservación del patrimonio cultural radica en la necesidad de no perder la memoria histórica de lo que somos; de dónde venimos y como nos hemos formados.

Reconocer en cada pieza, libro, objeto, documento, utensilio, monumento, creencias, religiones, expresiones del habla de los dominicanos, el merengue, nuestro sancocho, los bailes y danzas, nuestras costumbres centenarias, en fin la herencia de nuestros antepasados  aportada por indígenas, españoles, africanos, canarios, franceses, haitianos, cubanos, puertorriqueños, cocolos, árabes, y americanos; lo que nos ha costado ser libres, independientes, soberanos; reconocernos, en el marco de la existencia de las naciones, como un pueblo digno con identidad cultural y orgulloso de llamarse dominicano.

Ya es muy difícil recuperar la parte del patrimonio que se ha perdido, pero podemos aunar esfuerzos para salvar lo que aun nos queda, parte importante de los fundamentos de la identidad nacional que está llamada a formar parte de la herencia de las futuras generaciones. Muchas gracias".