El escritor Manuel Mora Serrano evoca nostálgico la época en que "el paÃs entero era una tertulia". Cuenta que en cualquier esquina podÃa encontrarse con un grupo de amigos hablando de literatura, leyendo un poema o bebiendo el mejor de los vinos baratos.
"Aquél fue el tiempo de la auténtica cultura, la que se vivÃa y se hacÃa cotidianamente", afirma.
En la actualidad, las tertulias o peñas literarias reuniones para estudiar y compartir escritos personales o de autores reconocidos -buscan sobrevivir dentro del ajetreo que caracteriza a la vida moderna.
Estos espacios aparecen y desaparecen de la misma manera en los patios, plazas, bares, restaurantes y librerÃas de las ciudades dominicanas.
La de El Aleph es una de las peñas que aún se mantiene en la capital. Desde 1997 los integrantes de este grupo se reúnen los domingos, de seis a diez de la noche. El hogar de Orlando Muñoz, coordinador, se convierte cada semana en el punto de encuentro de estos amantes de la palabra escrita.
El Aleph publica, además, una revista literaria con algunas de las producciones de sus integrantes. "Estos cÃrculos son formas de socialización del conocimiento y el arte. Ayudan a satisfacer las necesidades intelectuales y espirituales de cada uno de sus participantes" añade Muñoz.
Una tradición:  Santo Domingo es tierra de peñas. En ellas se han fraguado los más importantes cambios sociopolÃticos de la historia patria.
Ya en 1836, Duarte y los Trinitarios hacÃan encuentros periódicos en los que tocaban temas culturales, al tiempo que elaboraban planes independentistas. Asà nació la Filantrópica.
Y, según el escritor Andrés L. Mateo, el libertador cubano Eugenio MarÃa de Hostos se admiró al encontrarse con las tantas" asociaciones" que habÃa en la ciudad primada a finales del siglo XIX.
Es célebre la "Asociación de amigos del paÃs", tertulia a la que asistÃan Salomé Ureña, Federico HenrÃquez y Carvajal, José Gabriel GarcÃa, entre otras figuras importantes.
El historiador Emilio RodrÃguez Demorizi percibió el valor social de estos encuentros y los retrató en su novela "La tertulia de los solterones".
Las que sobreviven: Manuel Mora Serrano siente que las tertulias están desapareciendo. Según él, las pocas que existen son usadas para hablar de polÃtica y no dejan espacio al debate artÃstico ni al encuentro cultural. El coordinador de cÃrculos literarios de la SecretarÃa de Cultura, ValentÃn Amaro, opina lo contrario. Sostiene que en la capital y el interior hay numerosas y activas peñas literarias.
Menciona el cÃrculo Ricardo Rojas Espejo, en San Francisco; el CÃrculo de escritores de
Azua, la Red de Talleres Literarios, de San Cristóbal; el taller literario César Vallejo de la UASD, la tertulia de la librerÃa La Trinitaria...
A pesar de las diferentes percepciones, puede sentirse que una nueva generación de escritores y amantes de las letras intenta mantener estos espacios. El próximo domingo, los integrantes del Aleph volverán a juntarse, compartirán sus textos, y, quizás, beberán del mejor de los vinos baratos.
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Fuente: Jhonatan Liviano/ListÃn Diario,  6/8/2008   
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